¡Hola a todos mis queridos seguidores! ¿Alguna vez han pensado en la posibilidad de colocarse implantes dentales, pero el solo hecho de imaginar el procedimiento les causa un poco de escalofrío?
¡No se preocupen, me pasa a mí y a muchísimos de ustedes también! Sé de primera mano que una de las mayores preocupaciones al considerar cualquier cirugía, y la de implantes no es la excepción, es precisamente el tema de la anestesia y, por supuesto, si dolerá.
La verdad es que la tecnología y las técnicas en odontología han avanzado a pasos agigantados, haciendo que este tipo de procedimientos sean mucho más cómodos y menos invasivos de lo que la gente suele creer.
He visto cómo se ha transformado la experiencia de mis propios conocidos y la mía al ser paciente. Ya no se trata solo de “dormir” la zona, sino de asegurar una experiencia tranquila y libre de estrés, adaptándose a cada persona.
Hay opciones fantásticas que muchos desconocen y que pueden cambiar por completo esa percepción de “miedo al dentista”. Por eso, hoy quiero hablarles de algo crucial: los distintos métodos de anestesia disponibles para la cirugía de implantes.
Créanme, conocerlos bien les dará una paz mental enorme y les permitirá tomar la mejor decisión para su sonrisa. ¡Acompáñenme, que les voy a desvelar todos los detalles para que la tranquilidad sea su mejor aliada en este camino hacia una sonrisa perfecta!
El adormecimiento local: ¿El clásico que nunca falla?

Un pinchacito y ¡adiós dolor!
¡Qué levante la mano quien no haya sentido ese pequeño pinchazo en el dentista alguna vez! La anestesia local es, sin duda, la estrella indiscutible en la mayoría de los procedimientos dentales, y la cirugía de implantes no es una excepción para muchos casos.
Si me preguntan a mí, o a cualquiera de mis conocidos que se han puesto implantes, la tranquilidad de saber que no vas a sentir dolor en el área específica es un alivio enorme.
Lo que hace es bloquear temporalmente las señales de dolor en la zona donde se va a trabajar, dejando el resto de tu cuerpo y tu conciencia completamente intactos.
Es como si una parte de tu boca decidiera tomarse unas pequeñas vacaciones del dolor. Funciona de maravilla para procedimientos donde solo se necesita adormecer una pequeña área, y la duración es más que suficiente para que el especialista trabaje con calma.
Personalmente, he notado que la sensación es un poco extraña al principio, como si tu labio o tu lengua se volvieran más grandes, pero créanme, ¡es mil veces mejor que sentir dolor!
Además, la recuperación es casi inmediata una vez que el efecto pasa. Muchos de mis seguidores me han escrito preguntando si es suficiente para los implantes y la respuesta es un rotundo sí en la mayoría de los casos de implantes unitarios o procedimientos sencillos, siempre que no seas una persona con mucha ansiedad.
¿Cuándo es tu mejor opción?
Este tipo de anestesia es la elección preferida si eres de esas personas que van al dentista con una actitud relajada, o si el procedimiento de implante dental que necesitas es de baja complejidad, como la colocación de un solo implante en una zona sin complicaciones.
Es fundamental que el cirujano valore tu historial médico y, sobre todo, tu nivel de ansiedad. Si eres de los que tienen pánico solo con oír el torno, quizás necesites un extra, pero para la mayoría, con la anestesia local basta y sobra.
Recuerdo una amiga que se colocó un implante y me decía, “Mariana, de verdad, no sentí absolutamente nada, solo la presión y el movimiento, pero ni una pizca de dolor”.
Esa es la magia de la anestesia local bien aplicada. Permite que el dentista haga su trabajo con precisión mientras tú estás consciente y puedes seguir sus indicaciones, aunque, para ser honesta, ¡yo suelo cerrar los ojos y evadirme con la música que ponen en la consulta!
Es una opción económica, segura y muy efectiva, lo que la convierte en la base de la mayoría de los tratamientos de implantes.
Cuando los nervios acechan: Sedación consciente, tu mejor aliada
Relajación profunda sin perderte el mundo
¡Uf, los nervios! ¿Quién no los ha sentido antes de una cita importante, y mucho más si es en el dentista? Para esos momentos en los que la anestesia local no es suficiente para calmar la ansiedad, pero tampoco necesitamos “dormirnos” por completo, la sedación consciente se presenta como un verdadero salvavidas.
Es una de esas opciones que me han fascinado por la forma en que transforma una experiencia estresante en algo mucho más llevadero. Aquí, no se trata de adormecer una parte, sino de relajar todo tu ser.
Hay dos maneras principales de lograrlo: una es la sedación oral, donde te dan una pastillita que tomas un tiempo antes de la cita, y la otra es la sedación por inhalación, con ese famoso “gas de la risa” que te ponen con una mascarilla.
Mi propia experiencia con la sedación consciente, aunque no fue para implantes, fue que sentía una calma increíble. Podía escuchar lo que me decían, pero todo me daba un poco igual, como si estuviera en una nube.
Es una sensación de bienestar y despreocupación que te permite colaborar con el dentista sin esa tensión horrible que muchas veces nos acompaña.
Inhalación y pastillas: Elige tu camino hacia la calma
La sedación por inhalación, o con óxido nitroso, es genial porque el efecto aparece rápido y también se disipa rápidamente, lo que te permite irte a casa casi de inmediato sin sentirte aturdido.
Es ideal para esas personas que tienen un poco de aprensión pero no un miedo extremo. Es controlable al minuto, así que el dentista puede ajustar la dosis para que estés en el punto exacto de relajación.
Por otro lado, la sedación oral con un ansiolítico es perfecta si sabes que vas a estar muy nervioso desde casa. Tomas la pastilla un rato antes y llegas a la consulta ya más tranquilo.
Lo único es que, con esta última, sí o sí necesitas que alguien te acompañe de vuelta a casa, porque el efecto puede durar un poco más y te deja algo somnoliento.
Ambas opciones son maravillosas para procedimientos de implantes un poco más largos o cuando se van a colocar varios. Me encanta que la odontología moderna piense en nuestro bienestar emocional, no solo físico.
Te permite mantenerte comunicativo y responder a las indicaciones del dentista, pero con una sensación de paz que no tiene precio, haciendo que el tiempo vuele.
Un viaje a la calma profunda: Sedación intravenosa
Cuando la relajación necesita un empujón extra
Si los nervios son cosa seria para ti, y la idea de estar consciente durante la cirugía de implantes te agobia, la sedación intravenosa podría ser tu mejor opción.
¡Y les hablo con conocimiento de causa! Tengo un par de amigos que, por experiencias pasadas o por una ansiedad dental muy marcada, optaron por este método, y la verdad es que sus testimonios son unánimes: “Fue como cerrar los ojos y, al abrirlos, todo había terminado”.
Lo que sucede aquí es que te administran un sedante directamente en la vena, lo que permite un control mucho más preciso sobre el nivel de sedación. No es una anestesia general, ¡ojo!, sigues respirando por ti mismo y tu cuerpo funciona normalmente, pero te sumerges en un estado de relajación tan profundo que, la mayoría de las veces, no recuerdas nada del procedimiento.
Es como un sueño muy, muy ligero. Para procedimientos de implantes más complejos, o si se van a colocar varios a la vez, o incluso si te vas a someter a una extracción y colocación inmediata, esta técnica es una bendición.
Control total para una experiencia sin recuerdos
La ventaja de la sedación intravenosa es que un anestesiólogo monitorea constantemente tus signos vitales, asegurando tu seguridad en todo momento. Esto me da una tranquilidad enorme, y sé que a mis seguidores también les importa muchísimo la seguridad.
El anestesiólogo puede ajustar la dosis del sedante según sea necesario, garantizando que te mantengas en un estado de calma profunda sin riesgos. Además, aunque estés consciente en un nivel muy básico, la amnesia que provoca es lo que la hace tan atractiva.
Despertarás sin ese molesto recuerdo del ruido, las sensaciones, o la duración del procedimiento. Es una forma fantástica de sortear el miedo al dentista y hacer que la colocación de tus implantes sea una experiencia, si no placentera, al menos completamente libre de estrés y recuerdos negativos.
La sensación después es de un poco de somnolencia, como después de una siesta muy larga, pero con la enorme satisfacción de haber superado un paso importante para tu sonrisa.
Para los casos más exigentes o el miedo más grande: Anestesia General
Dormir para despertar con una sonrisa nueva
Hay situaciones y personas para las que la sedación profunda no es suficiente. Hablamos de cirugías muy extensas, o de pacientes con condiciones médicas especiales, o con una fobia dental tan, tan intensa que la única manera de garantizar su bienestar y la realización del procedimiento es que estén completamente dormidos.
En estos casos, la anestesia general es la opción. Aquí sí, te duermes por completo. Es como cuando te sometes a cualquier otra cirugía mayor en un hospital.
El control es total por parte de un equipo de anestesiólogos que supervisan cada latido y cada respiración. Es el método más invasivo, sí, pero también el que ofrece la mayor seguridad y comodidad para procedimientos de implantes que, por ejemplo, requieren injertos óseos complejos, o la colocación de un gran número de implantes en una misma sesión.
Sé que a muchos la palabra “general” les asusta, pero la realidad es que los avances en anestesiología la han vuelto extremadamente segura.
La opción hospitalaria para la máxima tranquilidad
Normalmente, la anestesia general para implantes dentales se realiza en un entorno hospitalario o en una clínica dental que cuente con instalaciones y personal equiparados a un quirófano de hospital.
Esto garantiza que haya todo el equipo necesario para cualquier eventualidad, aunque, a decir verdad, las complicaciones son extremadamente raras. Al despertar, es normal sentir un poco de desorientación o náuseas leves, pero el equipo médico está ahí para asegurar tu confort.
Para pacientes con discapacidades cognitivas, niños pequeños que necesitan implantes (aunque es menos común), o aquellos con reflejos de náusea muy pronunciados que impiden trabajar al dentista, la anestesia general es una solución definitiva.
Es la opción que te garantiza que no recordarás absolutamente nada, que no sentirás nada, y que te despertarás con la parte más difícil del proceso ya superada.
Es una decisión importante que siempre se toma en conjunto con tu dentista y el anestesiólogo, evaluando tus necesidades y tu historial clínico para asegurar que sea la mejor y más segura elección para ti.
Antes del gran día: Conversando con tu dentista para una experiencia perfecta

La importancia de hablar claro y sin miedos
Mis queridos lectores, esta parte es CRUCIAL. No importa qué opción de anestesia estén considerando, la comunicación abierta y honesta con su dentista es el pilar de una experiencia sin sobresaltos.
Yo siempre les digo: ¡pregunten todo! No se queden con ninguna duda, por pequeña que les parezca. Es su salud, su comodidad, su tranquilidad.
Su dentista es el experto y está ahí para guiarlos. Antes de cualquier procedimiento de implantes, tendrán una consulta detallada donde hablarán de su historial médico completo.
No olviden mencionar si tienen alergias (a la penicilina, a algún anestésico local anterior), si están tomando algún medicamento (anticoagulantes, suplementos, etc.), si tienen alguna enfermedad crónica (diabetes, hipertensión) o si sufren de mucha ansiedad.
Todos estos detalles son vitales para que el dentista y el equipo de anestesia puedan elegir el protocolo más seguro y efectivo para ustedes.
Preparando el terreno para una sonrisa sin preocupaciones
Además de su historial médico, no duden en expresar sus miedos y preocupaciones. ¿Les asusta el dolor? ¿Les da claustrofobia la mascarilla?
¿Han tenido malas experiencias antes? Todo esto es información valiosa. Recuerdo una vez que un seguidor me contó que tenía pánico a las agujas, ¡y su dentista, al saberlo, le puso una crema anestésica tópica antes de la inyección para que ni siquiera sintiera el pinchazo!
Son esos pequeños detalles los que marcan la diferencia y que solo se consiguen con una buena comunicación. Pregunten sobre el tiempo de recuperación después de la anestesia, si necesitan ir acompañados, qué pueden comer o beber antes y después.
Un buen dentista no solo se preocupa por el éxito del implante, sino también por que su viaje hacia una nueva sonrisa sea lo más placentero posible. Es un trabajo en equipo, donde su rol es ser honestos y el de su dentista, ser empático y profesional.
Mitos y realidades sobre la anestesia en implantes: ¡Despejando dudas!
Desmontando los miedos infundados
¡Ay, los mitos! En el mundo de la salud, y más en lo dental, circulan un montón de historias que nos ponen los pelos de punta sin necesidad. Uno de los más comunes es: “¡La anestesia no me va a hacer efecto!” O “¡Voy a sentirlo todo!”.
Y la verdad es que, aunque cada cuerpo es un mundo y la respuesta a los fármacos puede variar, los dentistas y anestesiólogos están súper entrenados para asegurarse de que la dosis sea la correcta para ti.
Si sientes que no te está haciendo efecto, ¡comunícaselo de inmediato! No hay que aguantar nada. Otro mito es que “la anestesia es peligrosa”.
La realidad es que, en manos expertas y con una buena evaluación previa de tu salud, los riesgos son bajísimos. Los protocolos de seguridad son muy estrictos y los avances tecnológicos han hecho de la anestesia un procedimiento rutinario y seguro.
No hay que alarmarse.
Entendiendo tu cuerpo y la ciencia detrás del confort
También he escuchado cosas como “después de la anestesia general, tardas días en recuperarte”. Si bien es cierto que puede haber una ligera somnolencia o náuseas al despertar, la mayoría de las personas se recuperan bastante rápido, especialmente con las técnicas modernas que buscan minimizar esos efectos secundarios.
¡No es como en las películas! Es fundamental confiar en el proceso y en los profesionales. Los efectos secundarios graves son extremadamente raros.
Mi consejo es siempre buscar información de fuentes fiables (como su propio dentista) y no de historias alarmistas en foros o redes sociales. Es cierto que la sensación de adormecimiento puede durar unas horas, y que la lengua o el labio pueden sentirse “raros”, pero eso es normal y parte del proceso.
La clave es estar bien informado y entender que la odontología moderna busca, ante todo, tu confort y seguridad.
| Tipo de Anestesia | ¿Cómo te sentirás? | Ventajas clave | Consideraciones |
|---|---|---|---|
| Anestesia Local | Consciente, sin dolor en la zona tratada, presión o movimiento. | Rápida aplicación, efecto preciso, recuperación inmediata. | Ideal para procedimientos simples o pacientes con poca ansiedad. |
| Sedación Consciente (oral/inhalación) | Relajado, tranquilo, algo somnoliento, pero puedes responder. | Reduce la ansiedad, amnesia parcial (a veces), mayor confort. | Necesitas acompañante con sedación oral. Efecto rápido y ajustable con inhalación. |
| Sedación Intravenosa | Muy relajado, profundamente sedado, no recuerdas el procedimiento. | Elimina la ansiedad y el recuerdo, control preciso del nivel de sedación. | Requiere monitoreo por anestesiólogo, acompañante necesario. |
| Anestesia General | Completamente dormido, no sientes ni recuerdas nada. | Ideal para cirugías complejas o fobia extrema, máxima comodidad. | Se realiza en entorno hospitalario, mayor tiempo de recuperación inicial. |
Mi experiencia personal y la clave para elegir tu mejor opción
Más allá de la técnica: la conexión con tu equipo dental
A lo largo de los años, no solo como paciente de varios tratamientos dentales, sino también como observadora de las experiencias de mis amigos y seguidores, he aprendido que la elección de la anestesia para los implantes dentales va mucho más allá de la simple técnica.
Tiene que ver con tu personalidad, con tu umbral del dolor, con tu nivel de ansiedad y, sobre todo, con la confianza que depositas en tu equipo dental.
Personalmente, cuando me he enfrentado a procedimientos que me generaban un poco de nerviosismo, he optado por una sedación consciente suave, porque sentir que estoy “presente” pero sin esa tensión, me da mucha tranquilidad.
Pero sé de otros que, por ejemplo, tienen un pánico escénico al dentista y para ellos, no recordar nada es un alivio inmenso. La clave está en escuchar tu cuerpo y tu mente.
La decisión final: un traje a medida para tu sonrisa
No hay una “talla única” cuando se trata de anestesia para implantes. Es, de verdad, como hacerse un traje a medida. Tu dentista evaluará tu salud general, la complejidad de la cirugía, y tus preferencias personales.
Te presentará las opciones, te explicará los pros y los contras de cada una y juntos llegarán a la mejor decisión. No te sientas presionado a elegir una opción solo porque sea la más común o la más barata.
Tu comodidad y tranquilidad durante el procedimiento son fundamentales para una experiencia positiva y un buen resultado. El objetivo es que, al final, la idea de colocarte implantes no te genere miedo, sino la ilusión de una sonrisa renovada.
Y créanme, con la información correcta y el equipo adecuado, ese miedo se disipa y da paso a la emoción de ver tu nueva sonrisa. ¡Así que no duden en hablar, preguntar y elegir lo que mejor se adapte a ustedes!
글을 마치며
¡Y así cerramos este viaje por el fascinante mundo de la anestesia para implantes dentales! Espero de corazón que toda esta información les haya resultado útil, les haya quitado algunos miedos y, sobre todo, les haya dado la confianza necesaria para dar el siguiente paso hacia esa sonrisa soñada. Entender las opciones que tenemos a nuestro alcance es el primer gran paso para sentirnos tranquilos y empoderados en cualquier procedimiento. Recuerden que su bienestar y comodidad son primordiales. No hay preguntas tontas, ni preocupaciones insignificantes cuando se trata de nuestra salud. Así que, con toda esta info, ¡a conversar sin miedos con su dentista y a diseñar juntos la mejor experiencia posible para sus implantes! ¡Nos leemos en el próximo post!
알아두면 쓸모 있는 정보
1. Comunícaselo todo a tu dentista: Antes de cualquier procedimiento, comparte tu historial médico completo, incluyendo alergias, medicamentos actuales y tu nivel de ansiedad. Esta información es crucial para que el equipo dental elija la mejor opción de anestesia para ti.
2. Ayuno: Si optas por sedación intravenosa o anestesia general, es probable que debas ayunar varias horas antes del procedimiento. Asegúrate de seguir las instrucciones específicas de tu dentista para evitar complicaciones.
3. Acompañante necesario: Después de la sedación consciente (oral o intravenosa) o la anestesia general, necesitarás que alguien te lleve a casa. No podrás conducir ni manejar maquinaria pesada durante al menos 24 horas.
4. Pregunta sobre los efectos post-anestesia: Es normal sentir algo de somnolencia, desorientación o náuseas leves al despertar de la sedación profunda o anestesia general. Infórmate sobre qué esperar y cómo manejar estas sensaciones.
5. Confía en los profesionales: Aunque los mitos sobre la anestesia abundan, la realidad es que, en manos de expertos y con una evaluación previa exhaustiva, los procedimientos son muy seguros. No dudes en preguntar todas tus dudas a tu anestesiólogo y dentista.
Importante: Consideraciones clave para tu bienestar
Amigos, la elección del tipo de anestesia para sus implantes dentales es una decisión personal que debe tomarse en conjunto con su equipo de confianza. No se trata solo de la técnica más avanzada, sino de aquella que les brinde la mayor tranquilidad y comodidad, considerando siempre su salud general y su nivel de ansiedad. La anestesia local sigue siendo la más común y efectiva para la mayoría de los casos sencillos, permitiéndonos estar conscientes y retomar nuestras actividades rápidamente. Sin embargo, para aquellos con mayor aprensión o procedimientos más complejos, la sedación (consciente o intravenosa) y, en casos muy puntuales, la anestesia general, son aliadas maravillosas para transformar la experiencia. No subestimen el poder de la comunicación abierta con su dentista; su bienestar emocional durante el tratamiento es tan importante como el éxito clínico. ¡Recuerden que una sonrisa nueva es un camino que vale la pena recorrer, y con la información y el apoyo adecuados, será una experiencia que apenas recordarán, excepto por lo bien que se sienten con sus nuevos dientes!
Preguntas Frecuentes (FAQ) 📖
P: ¿Realmente duele la cirugía de implantes dentales o es solo una idea que nos asusta?
R: ¡Ay, esa es la pregunta del millón, ¿verdad?! Y les confieso que yo misma, antes de conocer a fondo el tema y ver cómo funciona, ¡también me lo preguntaba con un poquito de nerviosismo!
Pero déjenme decirles, desde mi propia experiencia y lo que he aprendido de muchísimos especialistas y pacientes, es que la cirugía de implantes dentales, cuando se realiza con las técnicas modernas que tenemos hoy en día, ¡no duele en absoluto durante el procedimiento!
La clave está en la anestesia. Generalmente, se utiliza una anestesia local, muy similar a la que te ponen para una carie, que adormece completamente la zona donde se va a trabajar.
Es impresionante cómo, una vez que hace efecto, no sientes más que quizás alguna presión o vibración, pero dolor… ¡para nada! He escuchado a tantos amigos contarme que se sorprendieron de lo rápido y sencillo que fue, y yo, al investigar, confirmé que el “miedo al dentista” muchas veces viene de ideas desactualizadas.
Así que, ¡fuera preocupaciones! El objetivo principal de tu dentista será siempre asegurar que estés cómodo y relajado durante todo el proceso.
P: ¿Qué opciones de anestesia existen para la colocación de implantes y cómo elijo la mejor para mí?
R: ¡Excelente pregunta! Es fundamental conocer todas las cartas sobre la mesa para que tomes la mejor decisión para tu tranquilidad. No todos somos iguales, y lo que a uno le funciona de maravilla, otro prefiere algo diferente.
Principalmente, tenemos tres grandes protagonistas en el mundo de la anestesia para implantes:
1. La Anestesia Local: Esta es la reina, la más común y efectiva.
Como les decía, adormece solo la zona de la boca donde se va a trabajar, y estarás completamente consciente, pero sin sentir ningún dolor. Es ideal para la mayoría de los casos y, sinceramente, ¡es lo que he visto que usa casi todo el mundo!
2. La Sedación Consciente: Si eres de los que el solo pensar en el taladro o en la inyección te pone los pelos de punta, ¡esta es una maravilla! Hay varias formas:
Óxido Nitroso (gas de la risa): Te lo pones con una mascarilla, te ayuda a relajarte y sentirte un poco “flotando”, pero sigues consciente y puedes responder.
El efecto se va rapidísimo. Sedación Oral: Te tomas una pastilla antes de la cita que te ayudará a relajarte profundamente, aunque seguirás consciente.
Sedación Intravenosa (IV): Esta es un poco más profunda. Te duerme ligeramente, y aunque no estás totalmente inconsciente, te sentirás muy adormilado y es posible que no recuerdes mucho del procedimiento.
Es fantástica para pacientes con mucha ansiedad. 3. Anestesia General: Esta es la menos común para implantes dentales rutinarios y se reserva para casos muy complejos, cirugías largas, o para personas con fobia extrema que no responden a otras sedaciones.
Aquí sí, estás completamente dormido. ¿Cuál es la mejor? ¡Pues la que mejor se adapte a ti!
Tu dentista, con su experiencia y profesionalismo, es quien te guiará. Ellos evaluarán tu salud general, tu nivel de ansiedad y la complejidad de tu cirugía.
Lo importante es que hables abiertamente de tus miedos y preocupaciones. ¡No te quedes con ninguna duda! Estoy segura de que encontrarán la opción perfecta para que tu experiencia sea lo más cómoda y relajada posible.
P: Después de la cirugía, ¿qué sensaciones son normales y qué debo esperar del proceso de recuperación?
R: ¡Uf, esta es una pregunta crucial y me encanta que la hagan! Porque sí, una vez que el efecto de la anestesia local se disipa, es completamente normal sentir algunas cosas, pero ¡nada que no sea manejable!
Lo que he aprendido y lo que mis conocidos siempre comentan es que no hay que confundirlo con “dolor” intenso, sino más bien con una molestia o incomodidad.
Inmediatamente después del procedimiento, cuando la anestesia empieza a irse, puedes notar una ligera hinchazón en la zona (¡es súper común!), algo de sensibilidad o un leve sangrado.
A veces, la encía puede sentirse un poco amoratada. ¡Pero no hay por qué alarmarse! Tu dentista te recetará analgésicos para controlar cualquier posible molestia y, si es necesario, algún antiinflamatorio.
Mi consejo, y lo que me ha funcionado a mí y a muchos, es seguir al pie de la letra las indicaciones postoperatorias. Esto incluye aplicar hielo en la zona (¡bendito hielo!), evitar alimentos muy calientes o duros los primeros días, y mantener una higiene bucal suave pero constante.
La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, la recuperación inicial es bastante rápida. En un par de días, la mayor parte de la hinchazón y la sensibilidad deberían disminuir considerablemente.
Lo importante es escuchar a tu cuerpo. Si sientes algo fuera de lo común o si el dolor no cede con la medicación, no dudes en contactar a tu dentista.
¡Pero por lo general, este proceso es mucho más llevadero de lo que uno se imagina! En poco tiempo, estarás disfrutando de tu nueva sonrisa sin recordar apenas este pequeño paso.






